PornoXplotacion: libro sobre la explotación sexual que existe detrás de la industria pornográfica

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PornoXplotación es una bofetada de realidad para quienes creen que la pornografía es ajena a sus vidas. Es, también, una llamada de atención destinada a informarnos y sensibilizarnos sobre el porno, un fenómeno que traspasa las fronteras digitales y que puede desencadenar efectos devastadores al ser ritualizado por menores y adultos en las calles, en los colegios y en nuestros hogares con un simple clic desde el móvil.

La pornografía es un negocio opaco y poderoso, capta a mujeres y niñas engañadas con suculentas ofertas económicas para trabajar como modelos webcam, explota a actrices y actores que terminan devastados por un negocio en constante búsqueda de «carne fresca» y amasa fortunas gracias a los consumidores, millones de internautas cada vez más jóvenes —incluso niños—, a los que engancha para controlarlos a través de sus datos, su dinero y su vida.

Tras años denunciando la trata y la prostitución, la productora y directora de cine social, Mabel Lozano, vuelve a las librerías con PornoXplotación, escrito junto al policía Pablo J. Conellie, con el objetivo de sacar a la luz la explotación sexual que se oculta tras el porno. “La pornografía es el gran virus del siglo XXI, un virus que se inocula por los ojos”, ha aseverado Lozano (Toledo, 1967) durante una entrevista con Efeminista con motivo de la publicación del libro.

Con su obra, la toledana pretende concienciar sobre un negocio, la pornografía, que esconde conductas delictivas y “blanquea en muchos casos la trata y la prostitución”.

El confinamiento ha incrementado el consumo de porno

La dureza de este libro es pensar que esto es una realidad”, ha explicado la autora, cuyo libro cuenta con “testimonios únicos, inéditos e impactantes” de ocho personas que han sufrido las consecuencias del porno.

En España, durante el confinamiento provocado por la covid-19, el consumo de pornografía en el portal web Pornhub ha aumentado un 61 %.

En esta pandemia lo que hemos visto es que la prostitución ha migrado a las fronteras digitales”, ha explicado la activista.

En este sentido, Lozano, autora de “El proxeneta”, ha alertado del aumento, durante el confinamiento, de las modelos Web Cam y de la pornografía en vivo, lo que ella llama “prostitución 2.0”.

Prostitución más salvaje y más real

Una prostitución cada día más salvaje, más bestia, pero, sobre todo, más real”, ha subrayado, y que “capta a un lado y a otro de la pantalla”.

Por un lado, el negocio del porno necesita mujeres y niñas para generar contenidos, que muchas veces son menores extorsionadas, chicas “muy vulnerables” y víctimas de trata, según ha relatado la autora.

Y, por otro, capta a personas cada vez más jóvenes, que “llegan al porno de manera casual, por pura curiosidad” y acaban convirtiéndose en adictos.

Tenemos el peligro de que finalmente se enganchan, porque la pornografía crea adicción y lo hace antes que cualquier droga, empiezan consumiendo dos o tres minutos y acaba consumiendo su vida”, ha añadido.

7 de cada 10 adolescentes consumen porno

Siete de cada diez adolescentes consumen pornografía de forma regular en España y un 53,8 % afirma haber visto porno por primera vez entre los 6 y los 12 años, según el informe “(Des)información sexual: pornografía y adolescencia” publicado por Save the Children en septiembre de 2020.

Estos contenidos son los que están conformando la educación sexual de la juventud, que se educan a través de un porno que es brutal, misógino y basado en la sumisión, según ha explicado la activista.

El problema, ha señalado la autora, es que luego quieren imitar estas prácticas en su vida y, advierte, “La Manada y las manadas no es otra cosa que la ritualización del porno grupal”.

En 2019, según datos de la Fiscalía General del Estado, se incoaron 1.934 procedimientos por abusos y agresiones sexuales cometidas por niños y adolescentes, un 5 % más que en 2018.

Además, en 2019, 192 menores fueron víctimas de violación (un 14 % más que en 2018) y los abusos cometidos contra menores subieron un 6 % (847 frente a los 792 de 2018).

La pornografía incita a la violencia contra las mujeres

La pornografía incita a la violencia contra las mujeres. No es sinónimo de sexualidad, es sinónimo de poder, de violencia y de explotación sexual”, ha aseverado Lozano.

Por este motivo, pide que se hable de sexualidad en los centros educativos y que se legisle para proteger a los menores de determinados contenidos “que les hace daño”.

Necesitamos una ley integral con auténtica perspectiva de género que aborde la reinserción, que aborde la prevención, y que empecemos a hablar de abolicionismo”.

Fuente eldiario.es
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